AMOR A PRIMERA BIELA
Primero de agosto del 98, un par de semanas después del campeonato mundial de fútbol que tuvo lugar en el país del croissant, el baguette y el idioma del amor. El pequeño celebraba entonces su vuelta al mundo número 7 y su primera en tierra caliente, en un mundo para él, aunque libre, muy diferente. Esa mañana, cómo era ya habitual, mamá había abierto las puertas de la frutería y el piso del local lucía reluciente al igual que los cristalinos vidrios que yacían sobre las mesas; el colibrí daba su ronda mañanera por despensa dónde se almacenaba la miel y Pacho el gato del señor Clodomiro lamía su espalda como el excelente contorsionista que era. Papá no estaba, muy a las 3am había salido camino a la ciudad de las acacias para comprar fruta fresca y demás insumos, pero ese día tenía en mente algo especial y no quería regresar a casa sin llevar consigo el mejor regalo de cumpleaños para su pequeño y consentido hijo, regalo que sin pensarlo cambiaría para siempre la vida de aq...