¿SOLITO, CON LIMÓN O CON SAL?
17 años atrás llegaba la familia a vivir en aquel lugar; lugar curioso, amplio, algo deteriorado y con muchas historias por contar acaparadas en cada rincón. El niño de la familia rondaba por esa época los 11 años, edad de transición donde la rebeldía tocaba a la puerta; edad donde se define tanta vaina en la vida que hasta terminas por volverte un poco loco como también un libro lleno de experiencias por contar o quizá por guardar. Pero volvamos a lo verdaderamente importante, pues resulta que en el interior del nuevo hogar, había piscina, un árbol de naranjas agrias ideales para la limonada o pa´ ponerle sabor al agua de panela, plantas de plátano, unas que otras flores y algo también de maleza, de esas hierbas que crecen por doquier y en tiempo record. Un activo interesante ¿Verdad? Para algunos si, para otros, pues normal. Pero cuidado, que estamos obviando la parte del activo más importante de la historia. Un palo de mango señoras y señores, si, así como lo leen, un SEÑO...