SONRÍE Y DATE UN VUELCO
Tarde de sábado, la pieza de metal de orificio perfecto abraza con precisión la inofensiva pero fuerte tapa de lata, el movimiento mecánico del vendedor surte efecto y el aire contenido dentro de la botella saborea la libertad de forma explosiva y sonora. Y bueno, no se puede negar que en medio de temperaturas tan calurosas y a puertas del anhelado fin de semana, el sabor de un pola bien fría transitando por la garganta hasta perderse en las inmediaciones de nuestro sistema no cae nada mal y muchas veces hasta sabe a gloria como dicen por ahí. Luego del saboreo llega la segunda, esa que tampoco es mal recibida y en un abrir y cerrar de ojos tiene lugar la tercera. Pero, luego de ver al cielo y arrojar un suspiro fugaz surge la inquietud por saber si; ¿Acaso serán necesarias una cuarta, una quinta o una sexta? A simple vista la respuesta podría ser fácil para muchos, aquellos quienes dirían que como hay plata y mañana no se trabaja, un par de polas más no vendrían...