¿Y LA MEMORIA PA' CUÁNDO?
Con el pulgar en alto se da la señal, el sonido en la tarima al parecer está bien organizado, la espera ha terminado. Él, sale de su lujosa camioneta, sube las escaleras, se da la vuelta y dirige a la gente un humilde saludo; devuelve la vista al frente de la tarima y una bella señorita le plasma en su espalda la señal de la cruz. El pueblo enarcede, las palmadas gimen, gritos y silbidos ensordecedores vienen y van; quien parece ser un ídolo del pueblo gracias su música popular canta con fervor y no pierde de vista ningún punto de la tarima. La Pola no puede faltar, la lechona tampoco y los falsos profetas del mundo politiquero mucho menos. Aquí, en este preciso instante convergen grandes y chicos, ricos y pobres, populares e impopulares, hay cabida para el que quiera estar, al fin y al cabo la música es gratis y voto es "personal e intransferible" ¿Verdad? El chiquillo de aparentes 4 años en el regazo de la abuela saborea los últimos bocas del típico plato...