¡HUMANOS, QUÉ SALUDOS LES MANDA PACHAMAMA!


¿Han notado como la naturaleza al igual que la vida, solita se equilibra? Ella en medio de la penumbra siempre tan fuerte, valiente intentando librar una batalla que ni siquiera debería existir.

 Es entonces cuando la mente trae a colación todas esas grandes ciudades atestadas de polución día y noche en cada rincón del planeta; montañas en llamas, millones de hectáreas deforestadas en tiempo record en pro de una ganadería demoledora y absurda, litros de agua raptados de la fuente para ser comercializados en envases venenosos; y animales increíbles y parte fundamental de la creación confinados tras las rejas y explotados en pro de un capitalismo banal y retorcido. Todo esto y cosas aun extremadamente peores sucediendo bajo las riendas de gobernantes que se comportan con tal naturalidad ignorante y que de seguro nacieron para hacerse los de la vista gorda, vista eternamente cegada por la sensación dominante que produce el poder en las manos y bajo la estabilidad corrupta que causa un bolsillo lleno de billetes.

Crueldad segundo tras segundo es eso que vive nuestro planeta tierra, nuestro hogar por el momento intransferible, para no existe plan b, ni c y mucho menos d. ella recibiendo azotes de parte de gente desalmada que arroja sin pena ni gloria todos sus desechos donde se les viene en gana justificando sus actos en falacias sin argumento; gente abusadora agotando a diestra y siniestra cada recurso proveído por mamá tierra y papá universo creyéndose el cuento de que cada uno de ellos son recurso inagotable, gastando todo como si no hubiera mañana, como si nuestros niños no necesitaran un lugar para habitar un futuro incierto pero que en sus corazones aún se conserva inocente y esperanzador.

Afortunadamente, los malos aunque sean mayoría tienen del otro lado a sus opositores, personas que lo dan todo por salvar a su planeta y que luchan a tope por concienciar a ignorantes y por motivar a los que crecen para que crean en el cambio y luchen a favor de mañanas infinitas respirando azul clarito, de una Amazonía imponente cargada de vida y con el alma llena de armonía; a favor de un equilibrio inquebrantable entre animales, plantas y humanos, donde el especismo brille por su ausencia, donde odio y rencor se vayan de vacaciones totales y donde se profese única y exclusivamente la religión del amor puro. ¿Suena algo bonito? ¿Verdad?

Ahora bien, ¿Han notado el impacto positivo y colateral que el miedo y el caos pandémico ha traído para el planeta? Muchas urbes van recuperando la claridad de sus cielos, animales hermosos paseándose como “pedro por su casa” por las principales calles de esas ciudades que han sobrepasado sus límites y que han terminado por arrasar con el territorio, territorio que por ley natural nunca les ha correspondido. Aguas calmadas y pasivas rondando a sus anchas quizá no con el mismo temor a ser contaminadas. Todo esto y algüito más coincidiendo con el confinamiento de la mayoría de la humanidad en sus casas sin la autorización para salir y poner en así en riesgo sus vidas ¿Curioso, verdad? O tal vez ¿Bastante obvio?

Coincidencia o no, dos cosas son ciertas; en primer lugar reconocer que la humanidad es el puñal que desangra a diario el corazón de Pachamama es imperativo y dos, ella se niega a sucumbir y siempre intentará afianzar un equilibrio para que nosotros no seamos quienes terminemos por caer. Pero, te has preguntado sobre ¿Cuánto le durará el aguante a mamá tierra? ¿Qué tal si un día despiertas y ella ya no está ahí para cobijarte bajo su agujerado pero acogedor manto? Es algo que solo está en manos de un cambio de chip, de abrir bien esos ojos y decirle no más al flagelo y empezar más bien a darle duro a la oportunidad de una vida con perspectiva, corazón y alma verde. Así las cosas humanos, menos charla y más acción.

Leo RaGo

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