¡QUÉ MARICADA PARCE!



Y tarde o temprano llega ese inevitable momento donde toda esa congestión virtual y mental te hastía, te harta. El vaso termina entonces por rebozarse gota a gota; solo querés sentirte libre y dejar tanta vaina de lado, pero quizá ya contar hasta 10  no es para nada suficiente.

Tu esencia se resiste a desvanecer, lucha en contra del naufragio, tira duro de la cuerda para llegar a la cima de esa roca que aumenta su magnitud de manera exponencial, finalmente y en contra de la voluntad tus actos contradicen esas bellas palabras que salidas del corazón escribiste.

 La distancia, la bendita distancia vuelve a hacer de las suyas y con kilómetros de por medio te ubica en la lejanía a aquellas personas que con su sonrisa empezaban a darle un toque de lucidez a tu diario vivir. Que cruel eres distancia, tan avivata como siempre,  a la espera para interponerse ante el más mínimo descuido, siempre tan oculta en sus falacias de que gracias a ella te harás más fuerte y de que el famoso hilo rojo tendrá suficiente madeja para llegar a donde sea.

El tiempo muerto ni se entierra, ni se llora, simplemente se deja a un lado, se desvanece ipso facto; cerrás los ojos y puff se ha esfumado. Intentas sacarle su mejor provecho y de repente la procrastinación se te cruza en medio de la puerta con su mejor traje y con un guiño de ojo termina por seducirte, por congelarte sin chistar.

Llorar sobre la leche derramada termina siendo la peor solución; mejor pedís disculpas, sigues siendo tú mismo, aceptas cada faceta que define, enfrentas en un nuevo round a los demonios que rodean tu mente y enfrentas la situación con cojones. Al fin y al cabo sos vos, y algo bonito saldrá de tanto sancocho, algo que quizá atraerá a alguien más, alguien que quizá quiera quedarse sin temor a caer, con ganas de romper tu blindaje y el suyo propio. Al fin y al cabo ¿Quién dijo que las almas gemelas tiene que ser perfectos y unas completas almas de dios?

Cerrá los ojos, cuenta hasta 1000 de ser necesario. No importa si estás pagando el karma de muchas vidas pasadas o tan solo el de la vida actual. Temprano o muy tarde el universo conspira a favor, ya seas católico, ateo, agnóstico, apostólico o romano. El tiempo universal es más que perfecto. Arrojar pues el blindaje al pozo no significa darle alas a otra ave para volar y para que juegue con tu vida y tus sentimientos, arrojar esa coraza es tal vez la mejor estrategia para darle un respiro a ese alma que quizá está agotada de tanta maricada y que tal vez  solo quiere danzarse una buena rola en medio del caos, en medio de la incertidumbre, en medio de esa sofocante soledad. Al final ¿Qué podés perder? ¿Te podes decepcionar aún más?

Leo RaGo


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