PLACER CULPOSO
Dicen por ahí que “para los gustos, la música”. Yo creo igual, porque estoy casi que seguro de que nunca te podrías poner a discutir sobre preferencias musicales sin discrepar y finalmente sin llegar a una conclusión dejando a una de las partes como ganadora.
Y si, es que la verdad son tantos los géneros musicales que nos rodean, que hay pa´ todos los gustos; algunos “corta venas”, otros para azotar baldosa, cientos de miles pa´ la tusa, algunos otros para pilotear viajes alrededor del universo y muchos más que muy seguramente llenarían una buena cantidad de hojas en blanco siendo estos enumerados; pero ojo, hoy, haré un pequeño énfasis en uno generillo que sí, nos saca de molde a más de uno, que nos pone entre la espada y la pared azotados por nuestros principios religiosos y/o morales y que ha logrado poner patas arriba a millones a lo largo y ancho del globo.
Así las cosas y si aún no lo identifican, pues me estoy refiriendo al famoso reggaetón.
Para algunos “perreo” y para otros un verdadero asco, sea como sea, aquí hay algo cierto y eso es, que este generillo ha llegado para quedarse. ¿Recuerdan que por allá a principios de los 2000 cuando los musicólogos expertos y quizá los detractores del género le pronosticaban de 8 o 10 años de vida a su popularidad? Pues bueno, permítanme contarles que algunas de las canciones más famosas del perreillo cumplen por estos tiempos ya más de 15 años.
Y si, la verdad es que ya convertidos en “palos” pues al parecer quedarán retumbando en el tímpano de muchos quizá hasta llegar a viejitos con las manos todas arrugadas y tal vez sin la habilidad de darle “hasta abajo” como cuando tenían 16.
En particular, me gustaría traer a colación aquellas ocasiones en los que tomé a escondidas los casetes de vallenato y reemplacé su contenido con temas tales como “Felina”, “Tu príncipe” o con clásicos así por el estilo, y de esta forma y con ayuda de un esfero reproducía a diario estas canciones en mis tiempos libres.
Ahora bien, ¿Qué si perreé en la disco? ¡Pero claro! Alguna vez me dejé llevar por el boom del género y lo hice ¿Acaso ustedes no?
No obstante, debo decir que desde un punto de vista subjetivo estoy totalmente convencido de que denigrar de una mujer con letras obscenas y demás es algo para rechazar y con lo que no estoy de acuerdo; pero también les aseguro que escuchar de vez en cuando uno de tantas canciones del género no define nuestros comportamientos sociales y el hecho de que lo hagamos no quiere decir que seamos malas personas, cegadas por un machismo extremo y cosas por el estilo, porque no, en definitiva no es así y si lo dudan, pregúntenle a mamá.
Además, debemos ser conscientes de que bueno, esté género, aunque polémico y manchado por cosas malucas, ha sacado del limbo tal vez a muchos chicos que no tenían definido qué hacer con sus vidas o que quizá no tenían ni papa pa´ alimentarse. Así las vainas, sería bueno empezar a ver el vaso medio lleno y no siempre medio vacío. Que si no nos gusta algo, expresamos nuestro inconformismo pero con respeto, porque es que no todo puede ser violencia y grosería, esto en medio de una sociedad que de por sí ya anda coja y la bordo del abismo. Recordemos que hasta reggaetón cristiano hay por ahí rondando y si no me creen, pregúntele a maestro Google o al parcero Youtube.
Finalmente, me gustaría concluir dejando en sus manos una invitación que quizá para muchos sea incorrecta, inmoral o qué se yo, pero si, fuera de chiste los invito a que no se cohíban de uno que otro placer culposo, recuerden que eso no los define, que tal vez solo forma parte de una conexión con un pasado juvenil en el que algún día se pasó bueno.
Así las cosas voy concluyendo pero no sin antes contarles que por mi parte seguiré perreando de vez en cuando en medio de las montañas en compañía de las bielas o en casa con mis parceros de lucha casual; el trapero, la escoba y los implementos de la cocina. Y vos ¿Qué harás?
Leo RaGo
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